Angustia de los educados (I de II)
Millones de graduados del mundo rico están a punto de decir un triste adiós a sus padres y empezar una nueva vida en la universidad. Algunos están inspirados por su amor puro al conocimiento. Pero la mayoría también considera que pasarse tres o cuatro años en la universidad - y acumular enormes deudas en el proceso - mejorará sus posibilidades de obtener un trabajo bien remunerado y seguro.
Sus mayores siempre les han dicho que la educación es la mejor forma de equiparse para prosperar en un mundo globalizado. Los obreros verán sus trabajos irse al exterior y ser automatizados, dice el dicho familiar. Los desertores escolares tendrán que vérselas con una vida con poco dinero e inseguridad. Pero la élite graduada tendrá el mundo a sus pies. Existen algunas pruebas que apoyan esta opinión. Un estudio reciente del Centro sobre Educación y la Fuerza de Trabajo de la Universidad de Georgetown argumenta que "el obtener credenciales de educación de post grado casi siempre vale la pena". Las calificaciones educativas están estrechamente relacionadas con los ingresos: un estadounidense con un título profesional puede esperar recibir $3.6 millones durante su vida; uno que solo tenga un diploma de bachiller puede esperar obtener $1.3 millones. La brecha entre los ingresos de los más o menos educados podría estarse ampliando. Un estudio del 2002 encontró que algunas personas con títulos de licenciatura podían esperar ganar 75% más durante su vida que alguien con solo un diploma de bachillerato. Hoy día la cifra es aún más alta.
Pero, ¿es el pasado una guía confiable del futuro? ¿O estamos ante el inicio de una nueva fase en la relación entre trabajo y educación? Existen buenas razones para pensar que los viejos patrones están a punto de cambiar - y que la actual disminución de la demanda de graduandos occidentales provocada por la recesión se transformará en algo estructural. El ventarrón de destrucción creativa que sacudió a tantos obreros durante las últimas décadas está empezando a sacudir a la élite cognoscitiva también.
La oferta de graduandos universitarios está creciendo rápidamente. El Chronicle of Higher Education calcula que entre 1990 y el 2007 el número de estudiantes que asiste a las universidades aumentó en 22% en América del Norte, 74% en Europa, 144% en América Latina y 203% en Asia. En el 2007, 150 millones de personas asistían a la universidad en todo el mundo, entre estos 70 millones en Asia. Las economías emergentes -especialmente China- están invirtiendo grandes recursos en la construcción de universidades que puedan competir con la élite de Estados Unidos y Europa. Están creando también empresas de servicios profesionales tales como la Consultora de Servicios Tata e Infosys que toman recién graduados y los convierten en programadores de computadores y consultores de clase mundial. Los mejores y más brillantes del mundo rico cada vez más tienen que competir con los mejores y más brillantes de los países más pobres quienes están dispuestos a trabajar más duro por menos dinero.
Al mismo tiempo, la demanda de obreros calificados está siendo reconfigurada por la tecnología, de manera muy parecida a lo que ocurrió con la demanda de mano de obra agrícola que fue reconfigurada en el siglo XIX y el de los obreros de factoría en el XX. Las computadoras no solo realizan tareas mentales repetitivas más rápidamente que la mente humana; también pueden darle la capacidad a los aficionados a hacer lo que una vez hicieron los profesionales: ¿por qué emplear un contable para que haga la planilla de impuestos cuando Turbotax (un software) puede hacer el trabajo por una fracción del costo? Y la variedad de trabajos que la computadora puede realizar se está multiplicando en la medida que los programadores las están preparando para manejar el tono y la ambigüedad lingüística.
Angustia de los educados (II de II)
Varios economistas, incluyendo a Paul Krugman, han empezado a plantear que las sociedades post industriales se caracterizarán no por un inexorable aumento de la demanda de los educados sino por un gran "ahuecamiento", con la destrucción de los trabajos de nivel medio por máquinas inteligentes y disminución de los trabajos de alto nivel. David Autor, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés), señala que el efecto principal de la automatización en la era de las computadoras no es que destruye los trabajos de los obreros sino que destruye cualquier trabajo que pueda reducirse a una rutina. Alan Blinder, de la Universidad de Princeton, dice que los trabajos de los graduandos son incluso más "exportables" que los de bajo ingreso. La labor de un plomero o del chofer de un camión no puede ser trasladada a la India. La labor del programador de computadoras sí.
Una educación universitaria es todavía imprescindible para ingresar a algunos de los grandes gremios tales como la medicina, leyes y academia, que ofrecen puestos de trabajo seguros y bien remunerados. Durante el siglo XX estos gremios hicieron un trabajo maravilloso al elevar las barreras a su ingreso - en ocasiones con buenas razones (nadie quiere ser operado por un barbero) y en ocasiones para preservar sus intereses. Pero estos gremios están empezando a ceder. Los periódicos están perdiendo la batalla con la blogosfera. Las universidades están sustituyendo a los profesores titulares con personal no titular. Las empresas legales están empezando a contratar trabajos rutinarios tales como proposición de pruebas (búsqueda de documentos pertinentes a una demanda) a expertos en la búsqueda computarizada tales como Blackstone Discovery. Hasta los médicos están amenazados, ya que los pacientes encuentran consejos en línea y tratamiento en los centros de salud de Walmart. Soñadoras agujas, conozcan la fábrica de alfileres.
Thomas Malone de MIT argumenta que estos cambios - automatización, globalización y desreglamentación - podrían ser parte de un cambio mayor: la aplicación de la división del trabajo al trabajo mental. Al igual que los gerentes de factoría de Adam Smith dividieron la producción de los alfileres en 18 componentes, algunas empresas cada vez con mayor frecuencia están dividiendo la producción mental en partes cada vez más pequeñas. TopCoder descuartiza los proyectos de TI en pequeñas porciones y luego las reparte a una fuerza laboral a nivel mundial de codificadores independientes.
Estos cambios sin lugar a dudas mejorarán la productividad de los trabajadores intelectuales. Les permitirán a los consumidores obviar a los gremios profesionales que han obtenido altos dividendos por sus servicios. Y les permitirá a los trabajadores intelectuales concentrarse en lo que hacen mejor y contratar a otros que hagan el trabajo más tedioso. Pero la reconfiguración del trabajo mental también le hará la vida menos agradable y predecible a la nueva generación de graduandos.
Una educación universitaria es todavía imprescindible para ingresar a algunos de los grandes gremios tales como la medicina, leyes y academia, que ofrecen puestos de trabajos seguros y bien remunerados.
1 Soñadoras agujas alude a la ciudad de Oxford llamada "Dreaming Spires" donde se encuentra la Universidad de Oxford y la fábrica de alfileres se refiere a los procesos industriales descritos por Adam Smith.
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Traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com